sábado, 4 de febrero de 2012

FELIZ ANIVERSARIO



Distrito de La Molina



En las estribaciones de la Cordillera de los Andes, a 15 Km. del Océano Pacífico, un distrito matizado por arboledas, lagunas y arenales, nos da el encuentro. 

Situado al Este de la ciudad de Lima, La Molina tiene como vecinos los distritos de Ate al norte, al sur Villa María del Triunfo y Pachacamac, al este Cieneguilla y Santiago de Surco al oeste. 

Tres avenidas principales: Javier Prado, Raúl Ferrero y La Molina Nor-este, nos abren las puertas a este distrito, que por sus extensas áreas verdes ha sido denominado "distrito ecológico de Lima". 


Un Poco de historia 

La Molina como distrito, fue creada el 6 de Febrero de 1962, por Decreto Ley N° 13981, sin embargo varios siglos de vida e historia guardan su hoy urbanizados campos. Durante el tahuantinsuyo fue asiento de numerosos cacicazgos y aún son visibles los vestigios del famoso "camino del inca" que atravesando el distrito desde la costa, se internaba por los Andes Occidentales hasta llegar a la imperial ciudad del Cusco. 

Más tarde, en la Colonia, sus grandes extensiones de terreno fueron dedicadas al cultivo de hortalizas, caña de azúcar, algodón, etc. Cuenta la tradición que el nombre de La Molina lo debe a numerosos molinos de caña o trapiches que existían sobre lo que hoy conocemos como "La Molina Vieja". Con el transcurso de la vida republicana y ante el avance urbanístico, estos molinos fueron desapareciendo, quedando tan sólo su nombre de recuerdo. A esa época también pertenece el triste comercio de esclavos llegados de África. Estos fueron llevados a las haciendas de La Molina para realizar las más duras tareas, recibiendo despiadados castigos que dieron origen al conocido pan-alivio A la Molina que en su estribillo dice: A la Molina no voy más porque echan azote sin cesar... 

Liberados los esclavos, y ya en 1879, en La Molina florecían haciendas que habían desarrollado excelentes ganaderías de lidia, entre ella la de Don Manuel Miranda, quien importó sementales de Veragua y Miura (España). Sobreviene entonces la infausta Guerra del Pacífico y La Molina fue escenario de la heroica resistencia. 

Terminada la guerra y después de la ocupación chilena, fue muy poco lo rescatable en la otrora florecientes haciendas, las renombradas ganaderías de lidia desaparecieron y se inicio una lenta y dolorosa recuperación. 

Se abre este siglo y el desarrollo técnico de la época lleva al progreso a las tierras agrícolas de La Molina. En 1902 se instala, con el apoyo belga, La Escuela Superior de Agricultura, la que desde entonces es el mayor centro de investigación científica en favor del agro en el Perú. Pasado el tiempo (1960) este centro de estudios se convertiría en La Universidad Nacional Agraria La Molina. 


Así, camina hacia mediados de siglo y su conformación campestre y rústica va dando paso a La Molina de hermosas residencias, modernas edificaciones y grandes centros comerciales. 

Especial recuerdo merece la actividad comercial más importante de La Molina por varias décadas: la extracción de materias primas de construcción que abasteció las necesidades de edificación de Lima. Millones de toneladas de arena, piedra desmenuzada, hormigón, etc. se extrajeron de gigantescas canteras, utilizándose las enormes depresiones para formar varias lagunas artificiales alimentadas con agua de riego provenientes del río Rímac. 

La Molina de hoy 

Hoy en día, La Molina cuenta con más de 130,000 habitantes que gozan de un tranquilo vecindario conformado por su nivel socio económico medio y alto. Su clima seco que oscila entre los 13°C y los 28°C, su abundante sol y vientos moderados debido a los cerros de mediana altitud y arboledas que le dan protección, generan un agradable micro-clima que es también factor importante en la elección de La Molina como lugar de residencia. 

La Molina alberga a la mayor cantidad de colegios privados de Lima entre los cuales se encuentra el Newton, Roosevelt, Lincoln, Recoleta, Alpamayo, Antonio Raymondi, Reina del Mundo, Villa Caritas, San Pedro, Villa María, Reina de los Ángeles, Lord Byron, entre otros. Además, están La Universidad Agraria, La Universidad San Ignacio de Loyola, La Universidad Femenina del Sagrado Corazón (Unifé) y las facultades de sistemas, derecho y medicina humana de la Universidad San Martin tienen sus locaciones dentro de nuestro bello distrito. 


Modernos Centros comerciales como El Molina Plaza, La Rotonda, C.C. Plaza Camacho, C. C. Molicentro, La Fontana, la sede central del primer Banco peruano, el Banco de Crédito y el cementerio Jardines de la Paz se encuentran en este distrito.

El actual alcalde de La Molina es Juan Carlos Zurek, quien viene desarrollando su primer mandato desde el 2011.

La gran cantidad de áreas verdes, las hermosas lagunas y los adyacentes cerros le dan un atractivo único a este distrito que representa uno de los pulmones de la ciudad de Lima, además que su clima seco y cálido favorece a que muchas enfermedades no tengan el mismo efecto como en otros lugares de Lima, como en el caso del asma. 


Lugar de hermosas residencias, atractivas casas y funcionales departamentos, La Molina es por consiguiente el lugar más exclusivo y tranquilo para vivir, convirtiéndose en una gran inversión para todo aquel que adquiera una propiedad en dicho distrito limeño. 

Mayor información sobre nuestro distrito lo pueden encontrar en www.munimolina.gob.pe 

http://www.molicasas.com.pe/lamolina.htm

sábado, 21 de enero de 2012

Recordando nuestra historia


LA RINCONADA DE ATE, 9 de enero de 1881

A las 7:45 am del 9 de enero de 1881, se presentó la división Barboza por la Pampa Grande (donde hoy están las areneras, La Musa, la laguna de La Molina y La Planicie), con más de 2 000 hombres de las tres armas y con 4 piezas de artillería de campaña. Su propósito era hacer una finta, que hiciera creer a los peruanos que se intentaría flaquearlos por ese lado del dispositivo de defensa de Lima. Estas fuerzas habían salido el día anterior de Pachacámac y llegado a través del angosto camino de la quebrada de Manchay (15 Km aproximadamente), sin encontrar ningún obstáculo en el mismo, fuera de las fallidas "bombas automáticas" (minas AP) que Piérola había mandado sembrar y recién el 6 de enero se habían terminado de instalar.

Parque El Cañon
Las fuerzas peruanas en ese sector estaban al mando del coronel Mariano Vargas, jefe superior militar de La Rinconada de Ate desde el 4 de enero, y constaban de la columna PACHACÁMAC, al mando del coronel temporal Manuel Miranda (hacendado de la zona), con 160 y tantos hombres de infantería cívica armados de viejos rifles minié, un pelotón de 30 y tantos hombres llamado "compañía guerrillera" al mando del mayor temporal Francisco Vergas y montados en aguilillos (¿caballos de paso?), 100 hombres a pie de la primera brigada de caballería al mando del teniente coronel Gurmecindo Herrada (sólo 25 estaban armados) y 50 montados (parece que sólo 25 al mando del mayor Arguedas entraron en acción). A la retaguardia estaba la batería del Cerro de Vásquez con piezas de grueso calibre. Además, se contaba como obra defensiva la línea tendida a 100 metros de la casa hacienda de La Rinconada, que cerraba todo el acceso al valle de Ate, pues estaba flanqueada a ambos lados por sólidas prominencias donde se planeaba instalar la artillería. Vargas empezó la obra el 5 de enero y el 11 debía estar concluida. Contó con la dirección del capitán de ingeniería Lucas Pedraza, quien usó a la tropa de la columna PACHACÁMAC a falta de peones o unidades de ingeniería. La línea consistía de una zanja de 2 metros de ancho por 1 y medio de profundidad, y de un parapeto de sólida piedra de cantería ubicado un metro detrás de la zanja, capaz de cubrir completamente a los soldados. Más o menos seguiría una recta entre lo que hoy son el cementerio de La Planicie y el parque del cañón de La Rinconada. Vargas solicitó al EMG artillería, aparatos eléctricos, alambres y peones de construcción, para acelerar los trabajos y robustecer la defensa con piezas de artillería de montaña en las elevaciones y de campaña en el llano, tras la línea de defensa, y con una red de minas (más propiamente cargas de demolición, porque explotarían a voluntad) lamentablemente estos pedidos fueron desatendidos o llegaron a destiempo.


Vargas tuvo noticia de la venida de la división enemiga a eso de las 5 am (más de 2 horas antes de que se trabase el combate) que confirmó por la detonación de algunas "bombas automáticas" (minas AP) y por más que pidió refuerzos a la Reserva, estos no se movilizaron sino hasta muy tarde. Mientras tanto los chilenos ganaron sin oposición las alturas de la línea de defensa, flanqueándola por derecha e izquierda. Iniciaron el ataque con fuego de artillería, y posteriormente la caballería abrió fuego desde las alturas. La columna PACHACÁMAC resistió por 2 horas hasta que la caballería flanqueó por el cerro de Melgarejo (o Huaquerone) y amenazó con caer por la espalda de la línea peruana, con lo que Vargas, para impedir que su tropa fuera acuchillada sin misericordia, dio la orden de retirada. En esas circunstancias hizo su aparición la brigada de caballería del comandante Millán Murga, que participó así en la última media hora del combate. El enemigo se apoderó de la hacienda Melgarejo (actual sede central del Banco de Crédito del Perú), del cerro de la hacienda la Molina (debe ser el que hoy divide los distritos de Surco y La Molina) y persiguió a los dispersos del PACHACÁMAC y de los 50 hombres montados de la tercera brigada de caballería, operación en la que tomó varios prisioneros. Vargas se refugió en el Cerro de Vásquez.

Se cuenta que en algún punto del combate, el coronel Miranda hizo soltar a sus 300 toros de lidia, únicos en el Perú por entonces, con cuya estampida entraron en pavor los chilenos.

Al avanzar la división enemiga a la haciendas de La Molina y Melgarejo, penetró en el sector de tiro de las piezas de la batería de Vásquez, que inmediatamente rompió fuegos con todo éxito, pues la caballería enemiga volteó bridas, dejando en tierra muertos (2 oficiales y un soldado), heridos (15) o golpeados y 3 prisioneros. En Melgarejo el enemigo capturó al mayordomo inglés, ingeniero Murphy, quien había trabajado en el tendido de la línea del ferrocarril, por lo que tenía planos de toda la zona y dio datos precisos sobre la ubicación y número de las fuerzas peruanas.

Así, hacia la 1 pm del 9, el enemigo se retiró por la Pampa Grande, rumbo a su campamento de Lurín.

Del lado peruano hubo 7 muertos, incluso un oficial, y ocho heridos.